MONOMANIA: DIGERIR INFLUENCIAS Y CULTO AL LÍDER (cast/eng)

El término “monomanía” describe una “concentración excesiva en un único objeto o idea”. “Monomania” es también el título del último disco de Deerhunter [Deerhunter – Monomania], el grupo musical liderado por Bradford Cox, y del single con el que éste fue presentado. Una experiencia de monomanía fue también todo lo acontecido durante los tres días que duró el festival ATP -comisariado por Deerhunter- el pasado mes de junio en Camber Sands (UK).

Bradford Cox no es sólo el frontman carismático de una banda que tiene poco menos que un estatus de culto en el mundo del indie, también es conocido por producir música como quien hace churros -con Deerhunter, y con su proyecto personal, Atlas Sound, con el que ha sacado tres discos en cinco años y un montón de canciones que distribuye a través de su blog. A menudo se habla de su aspecto demacrado y de la enfermedad que padece, pero sobretodo se le cita por sus excentricidades en el escenario y fuera de él, tachándole de diva o creyendo incluso que todo lo que hace es un episodio de una lifelong performance.

La promotora All Tomorrow’s Parties (por la canción de la Velvet Underground) ha venido organizando, desde 1999, un festival de música con una vocación independiente y anti-corporativa muy marcada. Los festivales ATP, además de no tener sponsors, se celebran en una ciudad de vacaciones del East Sussex, con pequeños apartamentos en los que se alojan tanto músicos como público, y cada una de sus ediciones es comisariada por un grupo. Cada ATP es una especie de mixtape en vivo hecha por una banda con sus grupos favoritos y con los años este formato se ha exportado a otras ciudades de Europa y de Estados Unidos, como festival mismo o como escenario dentro de otro evento mayor, como es el caso del Primavera Sound en Barcelona.

Dar a un grupo la oportunidad de programar un festival entero es asumir, de entrada, que lo que hace -musicalmente- tiene valor y que por lo tanto, sus integrantes tienen un criterio válido. También es confirmar su poder como prescriptor, confiando en su gusto y en su poder de convocatoria. Que los melómanos buscan y rebuscan entre los referentes de sus grupos favoritos -a través de lo que éstos dicen en entrevistas o de las bandas con las que comparten carteles de conciertos- no es nada nuevo, pero asistir a un evento de este tipo, pensado y programado de principio a final por los músicos en cuestión, es ser espectador y participante de una comunión que tiene mucho que ver con la idea de monomanía expuesta al principio.

En el caso de Deerhunter, Bradford Cox y los suyos decidieron establecer dos líneas dentro de la programación del festival que comisariaban. Por un lado estaban aquellas bandas que les habían influido en lo estrictamente musical, sus grupos favoritos. Por el otro, había grupos que también habían ejercido influencia en ellos, pero por razón de amistad, por ejemplo. Aparte de esto, un programa paralelo de televisión y de proyecciones cinematográficas, así como de conferencias y entrevistas en directo, incidía en aquello que había marcado el estilo y carácter de la banda y de su música, contribuyendo a que todo asistente al festival pudiera adentrarse en el universo simbólico del grupo como prefiriese. Este ejercicio no era nuevo para Deerhunter: su cuarto disco de estudio se tituló Halcyon Digest y hacía referencia a la madurez, a la digestión de la memoria y al hecho de procesar las múltiples influencias de la juventud para dar lugar a algo nuevo y propio.

En este último festival ATP, Deerhunter no sólo se encargaron de la programación, sino que también hicieron un concierto cada noche, tocando en cada uno tres de sus discos: Cryptograms, Microcastle yHalcyon Digest respectivamente. Lo significativo del asunto es que ellos mismos, y particularmente Bradford Cox, eran conscientes del empacho de Deerhunter que suponían aquellos tres días y que, de alguna manera, se constituían en cénit de la popularidad y el estatus de banda de culto adquiridos en los últimos años, debidos sobre todo a las performances de su cantante, a la que ya hacen referencia con el título de su último disco. A pesar de que no venían a Camber Sands a presentarlo, el último concierto de Deerhunter en el festival acabó con un Bradford Cox retorciéndose fuera de sí durante el bis gritando “MONOMANIA, MONOMANIA, MONOMANIA” y con un público totalmente entregado, después de la preparación del ritual, al culto final.

http://www.latenightwithjimmyfallon.com/video/deerhunter-monomania/n34639

CAST: http://a-desk.org/highlights/MONOMANIA-Digerir-influencias-y.html

ENG: http://www.a-desk.org/highlights/MONOMANIA-Digesting-influences-and.html

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Acerca de glory

Cul inquiet, historiadora de l'art, melòmana, viatgera, glorypedia.

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