Jóvenes exiliados

Quizás aún no somos conscientes de ello, pero muchos de nosotros ya no vamos a volver. Nos fuimos con la intención de adquirir experiencia laboral en el extranjero, pensando que esto sería un plus en nuestro currículum vitae que se valoraría a la hora de optar a un puesto de trabajo en alguna empresa cerca de casa. Cabía la posibilidad de que la cosa fuera bien aquí y nos quedásemos algún tiempo adicional, un año en vez de seis meses, dos años en lugar de uno. Lo que no pensamos fue que, cuando nos pusiéramos a buscar empleo en nuestra ciudad, cuando quisiéramos volver, se nos habría cerrado la puerta. “Quédate ahí, ya estás integrado”, “yo de ti no volvería, aquí no hay nada”, “uf, si yo también estoy pensando en irme” son algunas de las cosas que se nos dicen.

Y aquí casi se nos trata con pena. “¿Eres española? Ahora hay muchos por aquí” es un comentario habitual, “pues hablas muy bien alemán”. Y es que también existen diferencias entre los jóvenes que nos hemos ido de España a Alemania. Los hay licenciados y los hay sin formación superior, los hay que ya sabían alemán y los hay que se han venido a aprenderlo. De lo que no se dan cuenta aquellos que nos animan a irnos es de que esto no va a ser una experiencia enriquecedora para todos nosotros. Muchos de nosotros hemos venido porque aquí había más oportunidades, o porque las oportunidades eran mejores. Otros han venido por necesidad, porque no había otra opción. Y lo más seguro es que estos últimos se hayan tenido que ir para venir aquí a hacer el mismo trabajo no cualificado que anteriormente podrían haber desempeñado en el polígono industrial de su pueblo, con el agravante de estar lejos de la familia y de los amigos, de las diferencias culturales, del clima y de muchas otras cosas.

Más que una queja por la herencia recibida –pues esta situación no es, de ninguna manera, culpa de los jóvenes que estamos abandonando el país-, esto es una queja por las medidas que se están adoptando, que no promueven otra cosa que una sensación de rabia e impotencia. Mientras nosotros nos vemos obligados a buscarnos la vida fuera o a renunciar a nuestras expectativas profesionales, hay personas que se han estado llenando los bolsillos durante años, fomentando unas prácticas que sólo podían llevar a una explosión de la burbuja inmobiliaria, al estallido de la crisis de la deuda o a la bancarrota del estado, y que ahora no están dando la cara. Hay gente que ha estado robando, evadiendo impuestos, realizando actividades ilícitas y aprovechándose de su cargo para enriquecerse a quien no se está juzgando, a quien se le están incluso dando facilidades para devolver una parte de lo que se han llevado y quedar impune.

Ante un panorama en el que el actual gobierno español se está posicionando claramente a favor de un personaje corrupto, desleal y fanfarrón y que está dejando de lado a las familias, a los jóvenes y a los más desfavorecidos, no nos queda otra que convencernos de que, quizás, este exilio no sea tan malo. ¿Qué medidas esperamos los jóvenes de un país en el que su presidente se va a ver un partido de fútbol mientras se decide un rescate millonario o en el que incluso el uniforme de la selección olímpica se convierte en chiste?

http://www.lavanguardia.com/lectores-corresponsales/20120802/54329387529/jovenes-exiliados.html

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Acerca de glory

Cul inquiet, historiadora de l'art, melòmana, viatgera, glorypedia.

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